Victor Erice I

VICTOR ERICE, PARTE I

El cine donde
la realidad y los sueños
se unen

<< El nexo común que guarda todo el cine de Erice es el propio cine, el amor que el director profesa al séptimo arte >>

El pasado jueves 21 de marzo tuve la oportunidad de acudir a un coloquio en el que participaba el director español Víctor Erice junto al crítico y cineasta Paulino Viota en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El motivo de este encuentro era la proyección de la copia restaurada de El Sol del Membrillo (1992), el último largometraje dirigido por el propio Erice hasta la fecha.

En las semanas previas a este encuentro decidí conocer un poco más sobre la figura de este aclamado director visionando sus principales proyectos

Imagen del cortometraje Alumbramiento

El Espíritu de la Colmena (1973) y El Sur (1983), que junto a El Sol del Membrillo comprenden su única actividad en el terreno del largometraje. También aproveché para descubrir dos pequeñas joyas probablemente desconocidas para el gran público, como son el cortometraje Alumbramiento (2002) y el mediometraje La Morte Rouge (2006).

Y es que Víctor Erice es uno de esos directores imprescindibles en nuestra filmografía. Nacido en 1940 en Carranza (Vizcaya), el joven Erice comienza a ser conocido en el panorama audiovisual cuando con 23 años representa a la Escuela Cinematográfica Española en los Encuentros Internacionales de escuelas de cine del XI Festival Cinematográfico de San Sebastián con su proyecto de fin de carrera, el mediometraje Los días perdidos. Seis años después, en 1969, es escogido por Elías Querejeta como uno de los graduados más prometedores de la Escuela de Cinematografía, junto a Claudio Guerín y José Luis Egea, dándole la oportunidad de participar en el largometraje colectivo Los desafíos, con guion de Rafael Azcona. Tras esto llegaría su reconocimiento nacional e internacional con su ópera prima, El Espíritu de la Colmena (1973), piedra inicial de una admirable trayectoria.

Victor Erice

En El Espíritu de la Colmena ya se asientan la gran mayoría de los principales temas que tocará a lo largo de toda su carrera. Con extraordinaria sutileza trata la pérdida de la inocencia de Ana, protagonizada en su debut por Ana Torrent, cuando descubre la muerte y conoce el horror que las personas son capaces de acometer contra sus semejantes. Como posteriormente tratara su siguiente película, El Sur, la infancia de Ana se ve marcada por la presencia intermitente de su padre, en ocasiones ausente, pero quien ejerce una fuerte influencia en la niña cuando éste le enseña el mundo que le rodea.

Ana Torrent, Fotograma de El Espíritu de la colmena

El Espíritu de la Colmena se convirtió al instante en una de las películas más importantes del cine de esa época. Este tipo de cine, que posteriormente sería etiquetado como el cine metafórico de la transición, se mostraba especialmente preocupado por la memoria histórica y la postura que las nuevas generaciones tomarían respecto a la dictadura franquista. Es aquí donde la película hace hincapié respecto a la importancia del traspaso de conocimientos de padres a hijos, sobre lo que es bueno y lo que no, sobre la realidad y la mentira, sobre la manipulación de las creencias de los jóvenes por parte de los mayores según sus propios intereses. Así nos lo hace ver Erice cuando el padre de Ana, interpretado por Fernando Fernán Gómez, da lecciones a sus hijas sobre las distintas setas que pueblan el bosque aledaño a su casa, llegando a pisotear una de esas setas por el mero hecho de ser venenosa y suponer “un peligro” para sus hijas. “Cuando es joven engaña, pero de vieja ya es otra cosa”, les dice a las pequeñas.1

Fotograma de El Espíritu de la colmena

Al mismo tiempo, la película está llena de metáforas escondidas y sutiles alusiones a la España del momento. ¿Acaso no es Frankestein, la película que Ana ve con una mezcla de curiosidad y temor en el cine improvisado de su pueblo, un reflejo en sí mismo de la sociedad española de esos años? Esa criatura terrorífica, construida a base de pedazos de otros seres de distinta naturaleza, que nunca podría ser considerado humano del todo, pero tampoco se podría negar su condición de ser vivo puesto que tiene vida, hecho de lo peor y de lo mejor que la raza humana ha dejado en herencia, podría asemejarse a la España que los jóvenes heredan en ese momento. Y he aquí la cuestión:

¿No han sido nuestros padres quienes con sus prejuicios han creado esas aberrantes criaturas en nuestro imaginario? ¿Simplemente por el hecho de que esta criatura tenga una apariencia desagradable y atípica deben las personas renegar de ella y aplastarla? Solo la inocencia de un niño puede contestar a estas cuestiones sin un ápice de duda. Por ello, cuando Ana decide desobedecer los consejos de su padre y acercarse a la casa abandonada o tocar la seta prohibida, surge la magia y la realidad se torna más bella si cabe.

<< CUANDO ANA DECIDE DESOBEDECER LOS CONSEJOS DE SU PADRE Y ACERCARSE A LA CASA ABANDONADA O TOCAR LA SETA PROHIBIDA, SURGE LA MAGIA Y LA REALIDAD SE TORNA MÁS BELLA SI CABE >>​

El Espíritu de la Colmena es un film sublime. No en vano supuso un gran éxito de crítica y premios, siendo la primera película española en alzarse con la Cocha de Oro del Festival de San Sebastián, y cosechando numerosos premios internacionales como el Hugo de Plata en el Festival de Chicago. Actualmente está también reconocida como una de “Las cien mejores películas de la historia” según la prestigiosa revista británica Sight & Sound, siendo la primera película española del ranking ocupando el octogésimo primer puesto. Si desean ver la película, la plataforma on-line FlixOlé la tiene en su catálogo.

<< El Sur es también una historia sobre la pérdida de la inocencia, que sucede a raíz del descubrimiento de la figura PATERNA >>

El segundo largometraje de Erice es El Sur (1983), una película considerada inacabada por su director, ya que a la mitad del rodaje su productor, Elías Querejeta, consideró que había suficiente metraje para obtener una película completa. A pesar de las diferencias que hubiera entre ambos cineastas, el resultado es 

Fotograma de El Sur

una obra magnífica que, si bien revela trazas de su frustrada concepción inicial es completa en sí misma y de pleno sentido. El Sur es también una historia sobre la pérdida de la inocencia, pero a diferencia de El Espíritu de la Colmena, esta pérdida sucede a raíz del descubrimiento de la figura paterna. Estrella (interpretada por Sonsoles Aranguren de niña y por Icíar Bollaín de adolescente) es una niña que siente una gran admiración por su padre (Omero Antonutti), quien a menudo se ausenta sin un motivo aparente para la joven (de nuevo aquí la figura intermitente del padre). Cuando ella descubre uno de sus secretos comprende el desconocimiento y la falta de relación que tiene con él y la curiosidad le pide averiguar más sobre su progenitor.

Fotograma de El Sur

Esta película retoma algunos de los temas principales de El Espíritu de la Colmena y profundiza en otros que quizá quedaron más relegados en su primer film, como el de los amantes separados en la distancia, que se escriben cartas con la esperanza de reencontrarse pero que o no reciben respuesta o son rechazados. Es también una historia sobre la curiosidad de Estrella por descubrir el secreto de su padre. La misma curiosidad que tiene Ana cuando visita una y otra vez la casa abandonada. Es esa curiosidad la que finalmente empuja a Estrella a visitar sus orígenes y conocer más de su padre, en otra película que, afortunadamente o no, solo podrá transcurrir en la imaginación de los espectadores.

Aquí también Erice expresa su amor por el cine mostrando cómo el padre de Estrella se refugia en una película en busca de su amor perdido. Pero esa que aparece en la gran pantalla no es la mujer a la que ama, sino “alguien que se le parecía”, como le dice a su hija momentos antes de oír el mismo hermoso pasodoble que bailaron el día de la comunión de Estrella.

El Sur es una de las múltiples películas españolas que la plataforma FlixOlé tiene en su catálogo

Tras visionar este ciclo comprendí que el nexo común que guarda todo el cine de Erice es el propio cine. El amor que el director profesa al séptimo arte se ve reflejado en cada una de sus películas, proyectando de diferentes formas su relación con el cine, ya sea contando su propia experiencia infantil en El Espíritu de la Colmena o La Morte Rouge, descubriendo un amor frustrado en El Sur o revelando su propia presencia como cineasta en la maravillosa El Sol del Membrillo, sobre la que tendremos oportunidad de hablar en profundidad en el próximo artículo.

Si queréis conocer más sobre el cine de Víctor Erice y tres de sus mejores obras, estad atentos durante las próximas semanas a la publicación de la segunda parte de este artículo

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